CONTRASTES

¿Quién mide lo justo y lo injusto?; ¿quién juzga lo correcto y lo incorrecto?; ¿lo empírico y lo científico?; ¿la honestidad?; ¿la degeneración?; ¿la inocencia?; ¿la culpabilidad?... Yo no me atrevo, pero me gusta leer, escribir, escuchar, exponer... debatir acerca de los contrastes, cualquiera de ellos. Cada palabra tiene su antónimo, su Némesis. Cada palabra tiene el mismo número de sínónimos, que de antónimos. Incluso, parece ser que la materia también tiene su antimateria. Con los conceptos, los pensamientos, las ideologías, los sentimientos... incluso con los sentidos y las sensaciones que producen, ocurre tres cuartas partes de lo mismo.
Cada persona es un universo. Una ideología, un pensamiento, una experiencia, unas circunstancias, una educación, unos sentimientos, unos valores. Lo que para uno es bueno, para otro no lo es tanto. Soso y salado, dulce y amargo, la ensalada.. ¿aceitada o avinagrada?; la tortilla... ¿con cebolla o sin ella?... Para gustos los colores.
Pues yo también!! Yo también he ido coleccionando todos esos atributos que son los que nos hacen ver las cosas desde un determinado prisma. Y no solamente "verlas", sino también sentirlas, asimilarlas y afrontarlas. Pero soy de esos a los que les gusta cambiar de gafas para, precisamente, enriquecerme con otros puntos de vista. Lo que humildemente, entiendo por aprender.
No me considero de "ideas fijas". Mi pensamiento puede ser cambiante a medida que aprendo, y me gusta aprender hasta de mis sobrinos los más pequeños. De quien más aprendo es del diálogo, de la pluralidad, del debate, de la argumentación, y del respeto. De quien menos... bueno... precisamente de sus antónimos: la imposición, la unilateralidad, la cerrazón, la intolerancia, la violencia...
Esta vida ofrece miles de contrastes. Cada palabra, cada concepto, tiene su propio Némesis, su "antipalabra", su "anticoncepto".
Nada es lo mismo.





25 noviembre 2010

LOS HOMBRES DEL 25 DE NOVIEMBRE

No es más hombre el que grita, sino quien escucha. Porque comprende y aprende.

No es más hombre el que insulta, sino quien ensalza. Porque aprecia los valores.

No es más hombre el que impone, sino quien comparte libertad. Porque la razón, no tiene dueño.

No es más hombre el que amenaza, sino quien respeta. Porque le tendrán en cuenta.

No es más hombre el que ataca, sino quien defiende. Porque tiene algo muy valioso que cuidar y proteger.

No es más hombre el que pega, sino quien acaricia. Porque quien acaricia, da (del verbo “regalar”, y no del verbo “agredir”).

No es más hombre el que obliga, sino quien permite. Porque tiene conciencia, y admite otros criterios.

No es más hombre el que juzga, sino quien considera. Porque su mente es amplia y limpia.

No es más hombre el que protesta, sino quien aplaude. Porque es más difícil, pero gratificante.

No es más hombre el que desconfía, sino quien sonríe. Porque duerme tranquilo, y transmite buen rollo.

No es más hombre el que enseña, sino quien aprende. Porque es humilde e inteligente.

No es más hombre el que más tiene, sino quien más ofrece. Porque es generoso.

No es más hombre el que no llora, sino quien lo hace sin más. Porque siente, y lo expresa.

No es más hombre el que se cree dueño, sino quien comparte.


Ella no quiere que la domines, sino que la admires simplemente por cómo es.

Ella no te pertenece, pero quiere ser tuya. Y lo será eternamente, siempre que le hagas sentir que también tú, eres suyo. Sin condiciones.

Ella jamás te fallará si de verdad siente que la quieres, que te importa, que te gusta, que cuentas con ella. No es necesario que la sigas, ni la espíes.

Ella quiere darte todo, incluso a sus hijos. Solo tienes que trasmitirle que realmente quieres ser su padre.

Ella jamás te abandonará si no la decepcionas, si le das lo mismo que a ti te gusta recibir, si eres su cómplice. Ella quiere ser feliz a tu lado, vivir, sentirse libre. ¿Y tú?


No es más hombre el que no llora, sino quien lo hace sin más. Porque siente, y lo expresa.



3 comentarios:

  1. Precioso Winters ...
    Y además de precioso, acertado.
    ¿Cómo haríamos para que estos depredadores se dieran cuenta que lo único que tienen que hacer es amar, respetar, compartir y admirar? ¿Cómo haríamos para que se dieran cuenta que sólo con esas actitudes conseguirán la incondicionalidad de sus pretendidas mujeres? Que lo que ellos provocan no es amor, ni fidelidad, ni admiración, sino pánico, impotencia, frustración, desesperación .... ¿Cómo haríamos para hacerles ver que sólo con humildad y con generosidad van a poder tener a su mujer de su lado?
    ¿Cómo haríamos para que reconozcan y acepten sus complejos, sus limitaciones, sus inseguridades y no las transfieran a sus mujeres haciéndolas culpables de ellas?
    En esa labor es donde todos debemos poner nuestro grano de arena.
    En el día de hoy quiero hacer llegar, desde este blog, mi solidaridad, mi apoyo, mi fortaleza y mi admiración a todas las personas que sufren esta lacra y sobre todo mi deseo de una vida plena y feliz para todas y cada una de ellas.

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  2. "Ella no te pertenece, pero quiere ser tuya. Y lo será eternamente, siempre que le hagas sentir que también tú, eres suyo. Sin condiciones"

    Que compleja, y deseada, me es esta frase. Quisiera que la entendiera, quisiera tanto que lo sintiera. Que el no puede decir "mi mujer" si yo no puedo decirle "mi hombre"

    Senti que está en palabras lo que en este preciso instante, me parte el corazón en lagrimitas... Abrazos

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  3. Me siento identificada en cada una de las frases!! en cada una!! precioso!!

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