CONTRASTES

¿Quién mide lo justo y lo injusto?; ¿quién juzga lo correcto y lo incorrecto?; ¿lo empírico y lo científico?; ¿la honestidad?; ¿la degeneración?; ¿la inocencia?; ¿la culpabilidad?... Yo no me atrevo, pero me gusta leer, escribir, escuchar, exponer... debatir acerca de los contrastes, cualquiera de ellos. Cada palabra tiene su antónimo, su Némesis. Cada palabra tiene el mismo número de sínónimos, que de antónimos. Incluso, parece ser que la materia también tiene su antimateria. Con los conceptos, los pensamientos, las ideologías, los sentimientos... incluso con los sentidos y las sensaciones que producen, ocurre tres cuartas partes de lo mismo.
Cada persona es un universo. Una ideología, un pensamiento, una experiencia, unas circunstancias, una educación, unos sentimientos, unos valores. Lo que para uno es bueno, para otro no lo es tanto. Soso y salado, dulce y amargo, la ensalada.. ¿aceitada o avinagrada?; la tortilla... ¿con cebolla o sin ella?... Para gustos los colores.
Pues yo también!! Yo también he ido coleccionando todos esos atributos que son los que nos hacen ver las cosas desde un determinado prisma. Y no solamente "verlas", sino también sentirlas, asimilarlas y afrontarlas. Pero soy de esos a los que les gusta cambiar de gafas para, precisamente, enriquecerme con otros puntos de vista. Lo que humildemente, entiendo por aprender.
No me considero de "ideas fijas". Mi pensamiento puede ser cambiante a medida que aprendo, y me gusta aprender hasta de mis sobrinos los más pequeños. De quien más aprendo es del diálogo, de la pluralidad, del debate, de la argumentación, y del respeto. De quien menos... bueno... precisamente de sus antónimos: la imposición, la unilateralidad, la cerrazón, la intolerancia, la violencia...
Esta vida ofrece miles de contrastes. Cada palabra, cada concepto, tiene su propio Némesis, su "antipalabra", su "anticoncepto".
Nada es lo mismo.





18 julio 2010

VIOLENCIA DE GÉNERO. UN PROBLEMA MAL ENFOCADO

Desde su propia nomenclatura ("violencia de género"), ésta lacra que sin duda es la más grave de las que nuestra sociedad padece en la actualidad, está mal enfocada.


El terrorismo es un concepto que hace referencia al uso de violencia o amenaza de violencia por parte de individuos o grupos, contra otros individuos o sectores de una sociedad a los efectos de coaccionarles y conseguir un fin de esta manera.

TERRORISMO (definición de la Real Academia de la Lengua Española):

1. m. Dominación por el terror.

2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror

La violencia de género es una forma más de terrorismo, que ha provocado según datos oficiales, 735 víctimas mortales en la última década (1999-2009), y hasta la fecha de hoy 18 de julio de 2010. Durante ese mismo periodo de tiempo, el terrorismo de ETA ha provocado 55 víctimas mortales. Es decir, la violencia de género ha provocado un 1.237% más víctimas mortales, que el terrorismo de ETA. Sí, sí... está bien escrito: mil doscientos treinta y siete por ciento.

Pero eso es tan solo la punta del iceberg de la violencia de género (terrorismo de género) CONOCIDO. Lo que la sociedad ve horrorizada, imagino, en las secciones de sucesos de la prensa escrita, y en los telediarios. Pero ahí se queda.

La parte sumergida del iceberg, lo que la sociedad no ve de la violencia de género (terrorismo de género) es que, por ejemplo, provoca el 61,5% de los delitos graves que se producen en este país, según informes elaborados por el propio ministerio del Interior http://www.mir.es/DGRIS/Balances/Ba...nc_2009_mir.pdf

También provoca el sufrimiento diario de cientos de miles de mujeres que han denunciado malos tratos, algunas de las cuales entran en el programa de protección de víctimas de violencia de género, así como los 800.000 niños hijos de dichas mujeres, que según datos oficiales, se estima también lo padecen.

En el año 2009, 139.758 mujeres entraron en el plan de protección de víctimas de la violencia de género (terrorismo de género), y otras 274.955 quedaron fuera a pesar de solicitarlo. Es decir, 414.713 mujeres sufrieron malos tratos (terrorismo doméstico), decidieron salir de sus celdas de tortura (sus propios hogares), enfrentarse a sus verdugos denunciándolos y comenzar una nueva vida, en la que no dejan de mirar sus espaldas cada vez que van a comprar el pan.

En resumen, la violencia de genero CONOCIDA afecta a más de 1.200.000 personas en este país. La DESCONOCIDA, hay que imaginarla.

Sin entrar en demasiados detalles, hay que tener en cuenta que los malos tratos (terrorismo doméstico) siguen una espiral de actos delictivos, un patrón de comportamiento más o menos idéntico en cada caso, una sucesión de crímenes que empiezan en la injuria, continúan por la amenaza, la agresión, el secuestro, la violación y terminan en el asesinato, y sin tener en cuenta otros actos que no están tipificados ni siquiera como “falta”, como puedan ser la anulación, la dominación, la humillación… Quiero decir con esto, que el "maltratador" (terrorista doméstico), es mucho más criminal que el peor de los criminales.

Además de las víctimas mortales de las que la prensa se hace eco en sus secciones de “sucesos”, esto es un breve resumen del sufrimiento diario de más de un millón de personas en este país, sin hablar de las secuelas psicológicas irreversibles que provoca la violencia de género CONOCIDA. Es decir, aquella de la que hay constancia, porque existen denuncias.

La violencia de género DESCONOCIDA, es decir esas mujeres y niños que también la sufren diariamente, pero no se denuncia… probablemente arroje cifras de víctimas incluso superiores a la violencia de género CONOCIDA, pero es algo que jamás sabremos.

Todo esto NO lo provoca el terrorismo de ETA.

Sin embargo la sociedad no clama contra este problema, como lo hace contra el terrorismo de ETA. Los últimos resultados de la encuesta del CIS acerca de los problemas que más acucian a nuestra sociedad, ofrece este resultado: 1.- crisis económica; 2.- desempleo; 3.- terrorismo de ETA; 4.- inmigración.

¿Por qué la sociedad no es un clamor contra este problema?

1.- Desinformación: si la sociedad conociera realmente la magnitud de este problema, tanto por el número de víctimas que lo padecen, como por el infierno por el que mujeres y niños víctimas de todo esto tienen que sufrir a diario, a la sociedad le preocuparía todo esto, y mucho.

2.- Rechazo: una parte muy importante de la sociedad que sí parece estar informada en mayor o menor medida, rechaza este problema. Muchos hombres se sienten agredidos. Piensan y manifiestan, que es un problema magnificado con el fin de demonizar al género masculino.

Por otra parte las falsas denuncias, también alimentan el rechazo. Las falsas denuncias producen víctimas inocentes de supuestos “maltratadores”, que en realidad no lo son.

Esto existe y se ha convertido ya en leyenda urbana. Las falsas denuncias, según las propias fuerzas de seguridad del estado especialistas en VG, son mínimas y prácticamente residuales con respecto a las que son reales. Además, terminar con el asunto de las falsas denuncias, es tan fácil como castigarlas con penas similares a las que se les aplican a los “maltratadores” (terroristas domésticos), que se demuestra que sí lo son. Si no se termina con esto, es porque tampoco debe interesar demasiado.

3.- Insolidaridad: esa parte de la sociedad que sí parece estar informada en mayor o menor medida, no toma como suyo el problema. Un bombazo de ETA puede pillarle a cualquiera, como de hecho así ha sido en muchas ocasiones. Aquella parte de la sociedad que no sufre de cerca el problema, está a salvo del problema.

¿Por qué los medios de comunicación no informan a la sociedad?

1.- La información no llega al canal: al sistema no le interesa que se hable demasiado sobre todo esto. El sistema prefiere que la sociedad siga desconociéndolo para evitar un fuego más que apagar. Mientras no haya un clamor social, el sistema no tendrá un nuevo fuego que apagar. Por eso, la fuente de origen de la información la contiene, y no la hace llegar a los medios.

2.- No “vende”: los medios de comunicación son un negocio más. Si sus lectores, oyentes o espectadores no demandan una información, el medio no la ofrece. En este caso, la noticia de una mujer acuchillada, tiene el suficiente “morbo” como para convertirlo en noticia, aunque sea un pequeño destacado en sus secciones de sucesos. Cuando la sociedad lo demande, cuando sus lectores lo reclamen, cuando la sociedad clame ante este problema, la escasa información que los medios ofrecen desde sus secciones de “sucesos”, solo entonces, pasará a ocupar las portadas, y solo entonces empezarán a aparecer “periodistas de investigación” que destapen la realidad de esta problema, y toda la mierda que hay en su trastienda.

Pero la raíz del problema está en el propio sistema.

¿Por qué el sistema no quiere que la sociedad conozca el problema?

1.- “Quien tiene la información, tiene el poder”… y quien la desconoce, no protesta

Existe un Ministerio de Igualdad que debería encargarse de hacer fluir la información, pero que en realidad, además de actuar como presa de contención para evitar que los medios y a su vez la sociedad no conozcan la verdadera magnitud de este drama, lo que hace es, por una parte maquillar las verdaderas cifras de víctimas mortales, por otra tratar de justificarlas, y por supuesto no hacer fluir más información que la que generan los asesinatos de mujeres.

Para el Ministerio de Igualdad, una víctima mortal, es lo que a una presa de contención una fuga de agua. Por eso no le queda más remedio que hablar de ellas y dar información, por eso la sociedad solo es consciente de la “punta del iceberg” de la VG, por eso los medios solo hablan de víctimas mortales, y por eso el Gobierno trata de achicar todo el agua que se le escapa, minimizando el número real de víctimas mortales. Hasta la fecha, en el año 2010 el Gobierno reconoce 41 víctimas mortales, cuando en realidad vamos ya por 52.

Cuando un medio de comunicación nos habla de la existencia de una nueva víctima mortal… ¿cuántas veces hemos oído, o hemos leído alguna frase del estilo a: "no existe constancia que la víctima hubiera denunciado a su agresor por malos tratos". Esa frase, no es algo que inventen los medios. Esa frase sale escrita desde el origen, desde la fuente de información, desde el gabinete de prensa del Ministerio de Igualdad o del Ministerio del Interior, y esa frase lo que viene a decir es… “no lo denunciaste, descansa en paz, y jódete tú y tus huérfanos. Ya te lo advertimos, y ahora nosotros no queremos saber nada”.

El sistema en general, a través de sus Ministerios de Igualdad y del Interior, no actúa de manera eficaz para solucionar el problema, sino como presa de contención del drama.

Al sistema no le interesa que la sociedad tenga conciencia de este problema. Por eso contiene la información, la oculta, y la que se escapa porque hay víctimas mortales y esas no pueden taparse, la maquilla, y la achica todo lo que puede.

2.- Ningún poder fáctico es víctima de la violencia de género: las víctimas del terrorismo de ETA eran fundamentalmente militares, políticos y periodistas. Los objetivos eran los propios que forman parte del sistema, sus amigos, sus cercanos, u otras ramas sociales interesantes, o comprometedoras para el sistema.

Las víctimas de la violencia de género son “simples” mujeres de a pié, muchas de ellas de clases medias y bajas, muchas de ellas inmigrantes. Nadie relevante, nadie que pueda comprometer al sistema, nadie capaz de generar notoriedad.

3.- Negocio: una vez que una mujer y sus hijos (o cualquier otra persona que dependa de esa mujer, como por ejemplo un padre anciano), el sistema se hace cargo de todos ellos.

En 2009, 139.758 mujeres entraron dentro del sistema de protección, y otros cientos de miles de personas a su cargo (principalmente sus hijos). Otras 274.955 que lo solicitaron, se han tenido que buscar las habichuelas ellas solas.

El sistema en lugar de separar al “maltratador”(terrorista doméstico) al menos de las 139.758 que entraron en el programa de protección, lo que hace es poco menos que “esconderlas” para prevenir nuevas agresiones, nuevos secuestros, nuevas violaciones, o incluso nuevos asesinatos. Consciente, o inconscientemente, el sistema “encarcela” en casas de acogidas a las víctimas de violencia de género, que tienen un severo régimen de normas y conducta, que si la víctima no cumple, puede verse expulsada del plan de protección.

A todos esos cientos de miles de personas, el sistema debe dar cobijo diariamente, alimentarlas, vestirlas, calzarlas, asearlas, medicarlas, ofrecerles apoyo psicológico, buscarles trabajo, proporcionarles material escolar para sus hijos…

Todo eso es igual a dinero, mucho dinero. Todas esas prestaciones y servicios que reciben las víctimas de la violencia de género, están subcontratadas a empresas y/o particulares. Desde los alquileres de los pisos que se transforman en casas de acogidas, pasando por la alimentación, higiene, vestido... en fin todo lo ya mencionado anteriormente, hasta las empresas que se encargan de fabricar las famosas “pulseras gps”, compañías de teleasistencia….

Por razones obvias, no se puede hablar oficialmente de nada de esto, ni dar detalles acerca de empresas y/o particulares que de una manera u otra "cobran", ni de la cercanía o los vínculos que dichas empresas y/o particulares tienen con el sistema. Pero si la empleada de una casa de acogida (cuyo puesto de trabajo es adjudicado a dedo), es capaz de desviar para sí misma una buena parte de los fondos que recibe para aprovisonar de alimentos la casa que regenta haciéndose la compra para ella misma… de ahí para arriba… es solo cuestión de echarle un poco de imaginación y mal pensar, porque se acertará.

Esto no es ninguna anécdota, no es ningún rumor, ninguna sospecha. Es una realidad. Son hechos, y desde aquí invito a cualquier periodista de investigación de cualquier medio importante o no, para que destape toda la basura que hay detrás de este drama, la cantidad de gente que se lucra de todo esto, y a qué niveles. Hablo de grandes compañías, de importantes entidades financieras, políticos, gente importante y conocida… Algo que sí vende como noticia. Ahí está, y no es nada complicado destaparlo.

He querido comparar la violencia de género (terrorismo de género), con el terrorismo de ETA, no con la intención de que a éste último se le escatime el más mínimo esfuerzo, el más mínimo recurso para erradicarlo. Al contrario.

Lo hice para encontrar respuestas a muchas de las preguntas que me hago. Lo hice porque si una lacra social que genera un 1.237% más problemas que otra, lo justo sería que se le diera un tratamiento ya no solo proporcional a las magnitudes de uno y otro, sino mínimamente parecido, y si no se hace… los motivos aquí expuestos (y tal vez alguno más que aun desconozco), son los que nos llevan a tener que convivir con algo que cada día se hace más grande, más doloroso y más vergonzante. Y creo que ha llegado el momento de dejar de lamentarnos, para empezar a hacer algo encaminado a resolverlo

2 comentarios:

  1. 100% de acuerdo. Ya está compartido. ¡Felicidades por esa capacidad expositiva, nunca me cansaré de decírtelo, y gracias por todo lo que estás haciendo!

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  2. Si todos los días viéramos en los periódicos artículos como este, si todos los dias se hiciera referencia en una cadena de televisión o en una emisora de radio a esas personas que viven maltratadas y asustadas, la sociedad tomaría conciencia de lo que está ocurriendo y demandaría soluciones. Pero esto no pasa, nos lo esconden, no nos informan, en definitiva, no le dan importancia. Tachan de violencia de género a un auténtico terrorismo como bien dices y así lo enmascaran y lo ocultan. La razón, sinceramente, no la sé aunque estoy deacuerdo contigo en las que expones. Como ciudadana y como persona me causa una gran decepción e impotencia que no seamos capaces de ocuparnos de esas personas indefensas que nos necesitan y por supuesto, de encerrar a esos animales maltratadores que tanto sufrimiento causan. Está claro que nos queda mucho para ser eso que nos gusta tanto llamarnos "UNA SOCIEDAD CIVILIZADA".

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