CONTRASTES

¿Quién mide lo justo y lo injusto?; ¿quién juzga lo correcto y lo incorrecto?; ¿lo empírico y lo científico?; ¿la honestidad?; ¿la degeneración?; ¿la inocencia?; ¿la culpabilidad?... Yo no me atrevo, pero me gusta leer, escribir, escuchar, exponer... debatir acerca de los contrastes, cualquiera de ellos. Cada palabra tiene su antónimo, su Némesis. Cada palabra tiene el mismo número de sínónimos, que de antónimos. Incluso, parece ser que la materia también tiene su antimateria. Con los conceptos, los pensamientos, las ideologías, los sentimientos... incluso con los sentidos y las sensaciones que producen, ocurre tres cuartas partes de lo mismo.
Cada persona es un universo. Una ideología, un pensamiento, una experiencia, unas circunstancias, una educación, unos sentimientos, unos valores. Lo que para uno es bueno, para otro no lo es tanto. Soso y salado, dulce y amargo, la ensalada.. ¿aceitada o avinagrada?; la tortilla... ¿con cebolla o sin ella?... Para gustos los colores.
Pues yo también!! Yo también he ido coleccionando todos esos atributos que son los que nos hacen ver las cosas desde un determinado prisma. Y no solamente "verlas", sino también sentirlas, asimilarlas y afrontarlas. Pero soy de esos a los que les gusta cambiar de gafas para, precisamente, enriquecerme con otros puntos de vista. Lo que humildemente, entiendo por aprender.
No me considero de "ideas fijas". Mi pensamiento puede ser cambiante a medida que aprendo, y me gusta aprender hasta de mis sobrinos los más pequeños. De quien más aprendo es del diálogo, de la pluralidad, del debate, de la argumentación, y del respeto. De quien menos... bueno... precisamente de sus antónimos: la imposición, la unilateralidad, la cerrazón, la intolerancia, la violencia...
Esta vida ofrece miles de contrastes. Cada palabra, cada concepto, tiene su propio Némesis, su "antipalabra", su "anticoncepto".
Nada es lo mismo.





10 julio 2010

MUJERES Y HOMBRES (parte 2: instintos y capacidades)

Tengo tendencia a buscar ciertas respuestas en la naturaleza, o trivializando con asuntos cotidianos. Reacciones humanas espontáneas ante estímulos poco relevantes, pero que perfectamente se pueden “exportar” para saber, o al menos intuir, de qué manera reaccionamos ante ciertas situaciones mucho más relevantes, y por qué.

Para intentar entender un poco más lo que nos diferencia a hombres y mujeres, también suelo hacerlo. Por ejemplo, ocurre en el reino animal de las especies mamíferas, que las hembras tienen unos periodos de celo que les permite procrear. Que los machos desconocen los ciclos de esos periodos. Por tanto la naturaleza hace que el macho esté dispuesto a procrear en cualquier momento. Si esto mismo lo exportamos a nuestra especie humana, entenderemos el por qué de los chistes que ellas nos dedican cuando dicen que pensamos con lo que pensamos…

Sucede en las especies animales de los mamíferos, que el macho defiende su territorio, que a su vez es el mismo en el que habita su manada. Se protege a él mismo, y de paso protege lo que hay en el interior de su territorio, además y por lo general de manera independiente, y a distancia del resto de la manada. Contenido y continente son sus sagradas posesiones.

Sucede que las hembras se agrupan y establecen unas jerarquías familiares con el fin de proteger la descendencia y salvaguardar la especie. Incluso son ellas quienes cazan y proporcionan el alimento a sus crías. Son ellas quienes juegan y les enseñan a cazar. En definitiva, son las hembras quienes crían, educan, enseñan, protegen y sustentan a sus crías, mientras que el macho se limita a proteger sus “posesiones”.

Sucede que cuando un macho caza, es para él. Primero se alimenta él, y si sobra, permite que el resto de la manada también lo haga. Sucede que la hembra cuando caza lo comparte, empezando por el macho de manera obligada y a la fuerza. La hembra cambia la prioridad. Si pueden “despistar” al macho (y lo intentarán siempre), las primeras serán las crías, y las siguientes ellas.

Sucede que si un nuevo macho destrona al anterior, y existe una nueva generación joven en la manada, el nuevo rey las matará para acelerar y forzar un nuevo ciclo de hembras en celo.
Sucede que cuando el macho ya no les “sirve”, bien porque ha envejecido, bien por qué está herido, bien por qué aparece un macho más fuerte, las hembras le dan la espalda cruelmente.

He llegado a una conclusión, y es que la mujer tiene cuando menos, el doble de capacidades que el hombre. ¿Por qué?... porque la naturaleza la ha preparado para pensar al menos por dos, sentir al menos por dos, sufrir al menos por dos, reir al menos por dos, prevenir al menos por dos.
De ahí, que la mujer (y hablo siempre en términos generales) sea al menos el doble de sacrificada que el hombre, responsable, implicada, sensible, inteligente, pragmática, madura, estable… ven las cosas mucho más rápido, y no titubean ni un segundo cuando tienen que tomar una decisión ya que, por cruel que pueda parecer, hacen prevalecer ese pragmatismo natural.

Ni mucho menos son el “sexo débil”. Sin duda son el “sexo fuerte”. La naturaleza las ha preparado para resistir el que al parecer es el mayor de los dolores: parir. Su capacidad para resistir el dolor físico, psíquico, sentimental y de cualquier otra índole es al menos el doble que la del hombre. Entre otras cosas porque no se paran a lamentarse, sino que ese pragmatismo innato las obliga a mantener sus mentes ocupadas en busca de respuestas y soluciones.

Pero como nada es perfecto, tienen una serie de puntos débiles cuyos orígenes se sitúan ni más ni menos que en la raíz de sus propias virtudes. Conciben las relaciones de una manera el doble de intensa que el hombre, por tanto también son el doble de dependientes tanto desde un punto de vista emocional, como instintivo.

Emocionalmente son capaces (insisto en la generalización) de renunciar a muchas cosas por amor: trabajo, familia, amigos, aficiones… y desde mi humilde punto de vista, es un error. También son dependientes del hombre, porque solamente el hombre puede facilitarles la llave para satisfacer su instinto natural más fuerte.

En definitiva, y por explicarlo de una manera trivial: son “maquinarias” mucho más complejas, puesto que están preparadas para hacer las cosas no solo por y para ellas, sino también por y para los hijos que conciban. Y esas capacidades no se activan cuando conciben, sino que se activan según nacen.

Una maquinaria compleja, necesita y evidentemente tiene más “piezas”, más “motor”, más potencia, más velocidad, más capacidad de freno, y más sistemas de seguridad que el de una “maquinaria” mucho más simple, que solamente está preparada para pensar exclusivamente en uno mismo.

Pero también necesitan más combustible. La complejidad de la “maquinaria” de la mujer, también le obliga de manera natural, a tener un lógico exceso de ambición que les lleva a “quererlo todo”. Y todo, evidentemente no se puede tener. Éste es para mi, es el tercero de los puntos débiles de la mujer.

Para poder defender nuestras "posesiones", el continente y el contenido de nuestros territorios, a nosotros la naturaleza nos concedió una mayor fuerza física (no confundir con “fortaleza”) y una serie de instintos como el de la posesión, la dominación... y no solo con respecto a nuestras compañeras, sino con respecto a todo: territorio, recursos, riquezas…

Históricamente y hasta la fecha, esa fuerza física la hemos empleado para someter y para conquistar. Tanto a compañeras, como a pueblos y tribus vecinos y lejanos. De ahí los conflictos bélicos, la esclavitud, la delincuencia, el sometimiento de la mujer, los malos tratos, la violencia de género...

Espero que algún día, todos tengamos la humildad suficiente como para saber reconocer las capacidades de unos y otras, y entre tod@s ponerlas en común para aprovecharlas y crecer, en lugar de destruir.

De momento… tenemos una “deuda” histórica con ellas y con los pueblos más “débiles”, y también espero que algún día tengamos la sensibilidad suficiente como para al menos, pedir perdón. A partir de ahí, compensarlo si es posible y desde luego… jamás caer en los errores cometidos, y que a estas alturas ya deberíamos tener identificados. Por desgracia... hoy por hoy los instintos en el macho, son lo que siguen mandando.

3 comentarios:

  1. Puedo entender perfectamente, Winters, que recurras a la Naturaleza para explicarte las diferencias entre los sexos, ya que seguimos siendo animales con instintos. Pero no debemos olvidar que además de instintos, tenemos un intelecto impresionante, capaz de dominar estos instintos, y que estamos obligados a usar y a desarrollar cada vez más, aunque ésto no se haga en muchas ocasiones.
    Me hace gracia ver como simplificas las diferencias o contrastes recurriendo al mundo mamífero. En mi modesta opinión es algo que el género masculino hace a las mil maravillas, es decir, simplificar. En realidad, siento envidia de ello, me encantaría simplificar de esa forma, sería mucho más feliz.
    ¿ Es factible recurrir al Reino Animal para amparar ese egoísmo y ese egocentrismo del hombre? No lo creo, más bien es una cuestión de actitudes. Es mucho más fácil pensar en uno mismo antes que en los demás, es mucho más fácil satisfaccer las propias necesidades antes que las de los demás, es mucho más fácil dejar que los demás tomen las decisiones, es mucho más fácil ser hombre que mujer. ¿Por qué? ¿Porque la Naturaleza nos ha hecho así? Lo siento, no me sirve.
    ¿Lo queremos todo? Realmente no estoy de acuerdo con eso, somos exigentes, eso sí. La mujer, en general, lo da todo, es capaz de satisfacer las necesidades de sus hijos, de sus padres, de su pareja, de su trabajo antes que las suyas propias. Por eso somos exigentes, porque las primeras que nos exigimos somos nosotras mismas. Lo damos todo y sólo pedimos una parte de lo que damos.
    Por cierto ¿Qué hace un macho con su hembra cuando ya no le satisface? Piensa en eso Winters .....
    De todas formas me alegra que haya personas del género masculino que se planteen estas cuestiones y piensen en ellas. A pesar de todo, creo que vamos avanzando .....

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  2. El intelecto al que te refieres, es el que nos lleva al raciocinio y evidentemente, eso es lo que nos diferencia de los animales, y lo que nos sitúa en el vértice de la pirámide evolutiva de las especies que habitamos en éste planeta Tierra.

    Pero como animales que somos, aunque racionales, tenemos instintos. Por mucho raciocinio que tengamos, los instintos están en nuestros genes. Si no fuera por eso, tal vez podríamos ser capaces de interrumpir nuestra respiración voluntariamente hasta asfixiarnos. Pero nuestros instintos nos impiden, por ejemplo, hacer eso mismo. Es parte de nuestro instinto de supervivencia.

    Y es ese raciocinio, quien debería hacernos controlar determinados instintos. Algunos no lo consiguen y se convierten animales. Peor aún, ya que nosotros sí distinguimos entre el bien y el mal.

    Desde mi punto de vista, el problema de la violencia de género en nuestra sociedad actual (terrorismo machista, me parece una definición mucho más real), es el más claro reflejo de esa incapacidad para dominar los instintos animales que la naturaleza nos concedió, en este caso a los hombres. Anteriormente lo era el sometimiento de la mujer.

    Si te parece que simplifico, confirmas mi pensamiento. Soy hombre, soy simple, o al menos más que tú (deduzco que eres mujer)... por tanto simplifico. Pero no me conformo. Por eso abrí este blog, entre otras cosas.

    Personalmente, no me gusta que nuestras diferentes biologías, le faciliten o le compliquen la vida a un género más que a otro. Por eso precisamente me rebelo, o al menos lo critico. Hubiera preferido que los géneros estuvieran mucho más equilibrados, incluso en lo que a su biología se refiere, aunque también pienso que si existen esas diferencias, es porque la naturaleza "pensó" precisamente en el equilibrio de la especie. Según la naturaleza, esas diferencias biológicas deben ser óptimas para el equilibrio de nuestra especie. La siguiente cuestión sería plantearnos si es del todo cierto eso de "la naturaleza es sabia". Yo sinceramente... no lo sé. Tengo mis dudas, y por ejemplo ésta de las diferencias biológicas entre sexos, es una de ellas.

    (continúa en el siguiente comentario)...

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  3. ...(continuación del anterior comentario)

    Las actitudes de las que hablas, son precisamente las que diferencian el comportamiento humano, tanto en hombres como en mujeres. Afortunadamente, las actitudes de muchos hombres que sí saben dominar sus instintos, que sí saben ser solidarios, que sí entienden la igualdad entre sexos desde un punto de vista social y de oportunidades... es lo que hace que se siga evolucionando y avanzando para conseguirlo.

    Estoy convencido que algún día llegaremos a ese equilibrio social, aunque aún queda muchísimo por andar, sobre todo en sociedades patriarcales tremendamente arraigadas, cuyas leyes y religiones discriminan a la mujer hasta límites absolutamente irracionales.

    Y si ese equilibrio se produce, será precisamente porque entenderemos que esa sería la situación óptima para crecer como individuos, como especie, como sociedad, y para obtener el verdadero respeto por los derechos humanos.

    Será entonces cuando las actitudes de unos y otras estarán absolutamente enfocadas, y perfectamente orientadas para conseguirlo.

    Pero los instintos son los que son, y eso sí que creo que no podrá cambiar jamás, aunque quién sabe hasta dónde dejaremos llegar a la ingeniería genética...

    Quiero dejar claro que no pretendo justificar determinados comportamientos del hombre, amparándome en nuestros instintos. Insisto, el hombre debería saber dominarlos, también debería entender que la mujer lo tiene más difícil, y a partir de ahí orientar sus actitudes para descargarla y equilibrar las dificultades.

    Eso es lo que pienso con total sinceridad, y es lo que he pretendido transmitir. Como mujer que eres, demuestras que lo quieres todo. Quieres que te entienda (y creo que lo hago), quieres que lo proclame (y creo que lo hago), imagino que querrás que lo pelee, y te aseguro que lo hago en la medida de mis humildes posibilidades. Como te digo, la idea de abrir este blog, es entre otras cosas para pelearlo.

    Pero me da la sensación, que además quieres que desaparezcan nuestros instintos, o que cambien y sean como los vuestros. Lo siento... eso ya no puedo hacerlo. Ni yo, ni nadie. También siento que quieras quererlo todo y no puedas tenerlo todo. Ojalá fuera posible. Seríamos todos mucho más felices.

    Si te sirve de algo, para intentarlo, procuro admitir ciertas cosas que son como son, y a partir de ahí intentar mejorar las que estén en mi mano, si es que no las considero del todo justas o correctas.

    Con respecto a tu pregunta: "¿qué hace un macho con su hembra cuando ya no le satisface?"... creo intuir por dónde quieres ir. Yo no enfoqué el asunto hacia la monogamia o la poligamia del ser humano. Ni siquiera hacia las necesidades sexuales (o cualquier otra) del macho. Esa es otra historia de la que cuando quieras hablamos, porque habría mucho de qué hablar.

    Enfoqué el asunto hacia el instinto de selección que tienen las hembras de las especies animales, y que evidentemente vosotras también tenéis. En términos generales y muy básicos... ¿crees que soy yo quién selecciono y elijo mi pareja?, ¿o eres más bien tú?...

    Otra cosa es que ese instinto de selección que las hembras del reino animal tienen, y vosotras también, sea infalible. Infalible no hay nada.

    Bienvenida a este blog "Anónima". Espero verte por aquí muchas veces :)

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